El presidente estadounidense Donald Trump puede creer que la venta de aviones de guerra furtivos F-35 a Turquía ayudará al país a estrechar lazos con Estados Unidos a expensas de Rusia. La realidad, sin embargo, es que al proporcionar tan sofisticados aviones de combate a un país que apoya a los terroristas de Hamas -y cuyo presidente recientemente dijo que «Israel no tendrá más remedio que arrodillarse ante Turquía»- Trump no hace sino avivar las llamas de una futura guerra destinada a destruir Israel.
La problemática relación de Trump con Ankara se remonta a su primer mandato en la Casa Blanca, cuando retiró a Turquía de la participación en el programa multinacional F-35 después de que comprara el supuesto sistema ruso de defensa antiaérea de última generación S-400, que fue diseñado con el propósito expreso de derribar aviones de guerra F-35.

















