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viernes, 27 de septiembre de 2024

La valentía de Israel destapó la mentira en el corazón de la política exterior británica

La batalla a la que se enfrenta Jerusalén no consiste sólo en defender al Estado judío. Se trata de defender la civilización misma.


Despojado de sus fundamentos morales, desprovisto de cualquier sentido del bien y del mal, incapaz de distinguir a los héroes de los villanos, Occidente ya no puede celebrar cuando el bien triunfa sobre el mal.

La brillante y audaz colocación de trampas explosivas por parte de Israel de miles de buscapersonas de Hezbollah, seguida de la explosión de los walkie-talkies del grupo terrorista, es un estímulo sorprendente para las fuerzas de la civilización en todo el mundo.

viernes, 12 de mayo de 2023

In ‘Oppenheimer’ trailer, the atomic bomb is born – and Einstein weeps

Oppenheimer and his team of scientists tested the weapon there before it was eventually dropped on the Japanese cities Hiroshima and Nagasaki.
By ANDREW LAPIN/JTA

Albert Einstein (Middle) is seen standing between Yiddish poet Itzik Feffer and Russian Jewish actor Solomon Mikhoels in 1943. Feffer would be killed in the Night of the Murdered Poets, while Mikhoels was killed in what may have been an assassination ordered by Joseph Stalin.   (photo credit: Wikimedia Commons)

(JTA) – “Oppenheimer,” the hotly-anticipated Christopher Nolan biopic about the Jewish nuclear physicist who developed the atomic bomb, will include another familiar Jewish face when it opens this summer: Albert Einstein.

A new trailer for the drama, released this week, includes a brief glimpse of the scientist’s unmistakeable visage, as rendered by the Oscar-nominated Scottish

domingo, 17 de julio de 2022

US president visiting Israel: A dream now commonplace - opinion

Although now seemingly a routine occurrence, it is easy to forget that for more than a quarter-century, consecutive American presidents refrained from visiting the Jewish state.

AFTER ADDRESSING the Knesset, then-US president George W. Bush receives applause from Israeli counterpart Shimon Peres, and Dalia Itzik, who served as Knesset speaker, in 2008.     (photo credit: LIOR MIZRAHI/FLASH90)

Israelis were delighted to see US President Joe Biden touch down at Ben-Gurion Airport, his visit reminding them of Israel’s robust alliance with the world’s preeminent power. Although now seemingly a routine occurrence, it is easy to forget that for more than a quarter-century, consecutive American presidents refrained from visiting the Jewish state.

miércoles, 24 de febrero de 2021

Joe Biden is the ‘Jewish’ president Israel needs

Israelis can count on the US president to have their country’s most significant interests at heart, even if it comes with a dose of tough love.

Then US Vice President Joe Biden on his way to speak to the press at the residence of Prime Minister Benjamin Netanyahu in Jerusalem, March 9, 2010. (AP Photo/Debbie Hill, Pool)

When Bill Clinton was elected president in 1992, his familiarity with the African American community prompted some to fondly call him the “first Black president.”

According to that logic, Joe Biden can surely be considered America’s “first Jewish president.” U.S. presidents have long had close personal ties to Jews, from Harry Truman’s haberdashery partner all the way to the sons-in-law of Clinton and Donald

domingo, 27 de septiembre de 2015

Trump: Dejemos que los rusos acaben con el EI en Siria.

En su primer discurso en política exterior, el candidato republicano Donald Trump ha acusado a sus competidores republicanos de querer iniciar la Tercera Guerra Mundial con Rusia sobre Siria.

En un discurso pronunciado en Oklahoma, Trump señaló: "Sabéis que Rusia quiere eliminar al EI. Nosotros queremos eliminar al EI. Rusia está en Siria. Quizás deberíamos dejarles que ellos lo hagan. Dejémosles hacerlo", señaló, mostrando así su oposición a que EEUU se inmiscuya en esta misión.

Trump ha señalado que la prioridad para EEUU debería ser sus asuntos internos y ha mostrado, en este sentido, su oposición a acoger a refugiados sirios.

"Tenemos nuestros propios problemas. Tenemos grandes problemas entre nuestras fronteras y nuestra infraestructura y todo lo demás", dijo Trump al ser preguntado sobre este tema. "Tenemos que solucionarlos y hacerlo rápido. Debemos 19 billones de dólares al extranjero".

Trump ha estado liderando las encuestas republicanas en los pasados meses, pero sufre la oposición del establishment del Partido Republicano.




26/09/2015 en AL-MANAR.
http://www.almanar.com.lb/spanish/adetails.php?eid=108062&cid=24&fromval=1&frid=24&seccatid=25&s1=1


jueves, 7 de agosto de 2014

MITOS Y REALIDADES. #188. La política norteamericana del Oriente Medio.

MITO:
«La ayuda de EE.UU. en el Oriente Medio siempre ha sido unilateral, y a los árabes apenas les ha tocado nada».


REALIDAD:

Tras la victoria de Israel en su guerra de Independencia, EE.UU. respondió a una solicitud de asistencia económica para ayudar a absorber inmigrantes con la aprobación de un préstamo del Export-Import Bank de $135 millones y la venta de excedentes de mercancías. En esos primeros tiempos de la independencia de Israel (también hoy), la ayuda de EE.UU. se veía como un medio de promover la paz.



En 1951, el Congreso aprobó ayudar a Israel a enfrentar las cargas económicas impuestas por la afluencia de refugiados judíos provenientes de los campamentos de desplazados en Europa y de los guetos de los países árabes. Los árabes se quejaron entonces de que EE.UU. los estaba abandonando, aunque no tenían ningún interés en la ayuda norteamericana ni ningún uso que darle. En 1951, Siria rechazó ofertas de ayuda de EE.UU. Irak y Arabia Saudita, países ricos en petróleo, no necesitan la asistencia económica de EE.UU., y Jordania era, hasta fines de la década del cincuenta, el cliente de Gran Bretaña. Después de 1957, cuando Estados Unidos asumió la responsabilidad de apoyar a Jordania y reanudó la ayuda económica a Egipto, la asistencia a los estados árabes se disparó. También Estados Unidos era con ventaja el mayor contribuyente de ayuda a los palestinos a través de la UNRWA, un status que mantiene hasta el presente.
 

Israel ha recibido más ayuda directa de Estados Unidos desde la segunda guerra mundial que cualquier otro país, pero las cantidades de la primera mitad de ese período fueron relativamente pequeñas. Entre 1949 y 1973, EE.UU. le dio a Israel un promedio aproximado de $122 millones al año, $3.100 millones (y realmente más de $1.000 millones de ese monto fueron préstamos para equipo militar entre 1971-73). Antes de 1971, Israel recibió un total de sólo $227 millones en ayuda militar, todo en forma de préstamos o ventas a crédito. El mayor volumen de la ayuda económica también fue dado en préstamos a Israel. En comparación, los estados árabes recibieron casi el triple de ayuda antes de 1971, $4.400 millones, o $170 millones al año. Además, a diferencia de Israel, que recibe casi toda su ayuda de Estados Unidos, las naciones árabes consiguieron ayuda de Asia, Europa Oriental, la Unión Soviética y la Comunidad Europea.

«Es mi responsabilidad ver que nuestra política en Israel encaje con nuestra política en todo el mundo; segundo, es mi deseo ayudar a edificar en Palestina un estado fuerte, próspero, libre e independiente. Debe ser lo suficientemente grande, libre y fuerte para hacer que su pueblo sea autosuficiente y seguro».         
                         Presidente Truman.
 
 

Israel no comenzó a recibir grandes cantidades de dinero en ayuda económica hasta 1974, después de la guerra de 1973, y las sumas aumentaron drásticamente después de los acuerdos de Camp David. Todo sumado, desde 1949, Israel ha recibido más de $90.000 millones de ayuda. Aunque los totales son impresionantes, el valor de la ayuda a Israel se ha visto erosionado por la inflación.

Los estados árabes que han firmado acuerdos con Israel también han sido recompensados. Desde la firma del tratado de paz con Israel, Egipto ha sido el segundo recipiendario de la ayuda exterior norteamericana ($2.000 millones en 2002, Israel recibió $2.800 millones). Jordania también ha sido la beneficiaria de mayores niveles de ayuda desde que firmó un tratado con Israel (pasando de menos de $40 millones a más de $225 millones). También les perdonaron a ambas naciones árabes las deudas de miles de millones de dólares a EE.UU.

Tras los acuerdos de Oslo, Estados Unidos también comenzó a proporcionarles fondos a los palestinos. Ahora les suple $80 millones en ayuda humanitaria a través de la Agencia para el Desarrollo Internacional, una institución norteamericana. Esto no le brinda ayuda directa a la Autoridad Palestina, porque se le considera corrupta. El presidente Bush advirtió específicamente a los palestinos que deben cambiar su liderazgo y aceptar las reformas para obtener ayuda en el futuro. «Puedo asegurarles», dijo Bush, «que no pondremos dinero en una sociedad que no es transparente y que es corrupta».




     Fuente:
     Extracto del libro Mitos y Realidades de la Jewish Virtual Library.


miércoles, 30 de julio de 2014

MITOS Y REALIDADES. #186. La política norteamericana del Oriente Medio.

MITO:
«Estados Unidos siempre ha apoyado a Israel automáticamente desde 1948».


REALIDAD:
Estados Unidos ha sido el más cercano aliado de Israel a lo largo de su historia, sin embargo, EE.UU. ha actuado en contra de los deseos del Estado judío en muchas ocasiones.



El empeño de EE.UU. de equilibrar el apoyo a Israel con el aplacamiento de los árabes comenzó en 1948, cuando Truman dio señales de ceder sobre la partición y abogó por un fideicomiso. Después de que los estados árabes circunvecinos invadieron a Israel, EE.UU. mantuvo un embargo de armas que restringió severamente la capacidad de los judíos para defenderse.



Siempre, desde la guerra de 1948, EE.UU. ha sido reacio a insistir en planes para reasentar a los refugiados árabes. También ha sido renuente a cuestionar las violaciones de los árabes de la Carta y las resoluciones de las NACIONES UNIDAS. Así, por ejemplo, a los árabes les permitieron llevar a cabo el bloqueo del Canal de Suez, imponer un boicot a Israel y cometer actos de terrorismo. De hecho, EE.UU. ha tomado posiciones contra Israel en las NU con bastante frecuencia, y no usó su veto en el Consejo de Seguridad para bloquear una resolución contra Israel hasta 1972.


Acaso el ejemplo más dramático de cómo la política norteamericana puede divergir de la de Israel se produjo durante la guerra de Suez cuando el presidente Eisenhower asumió una actitud enérgica contra Gran Bretaña, Francia e Israel. Después de la guerra, la presión norteamericana obligó a Israel a retirarse del territorio que había conquistado. David Ben-Gurión confió en dudosas garantías norteamericanas que sembraron las semillas del conflicto de 1967.

En varios otros momentos, los presidentes norteamericanos han actuado contra Israel. En 1981, por ejemplo, Ronald Reagan suspendió un acuerdo de cooperación estratégica después de que Israel se anexara las Alturas de Golán.



En otra ocasión, suspendió la entrega de aviones de combate por su descontento por una incursión israelí en Líbano.

En 1991, el presidente Bush sostuvo una conferencia de prensa para exigir un retraso en la consideración de una solicitud israelí de garantías de préstamo para ayudar a absorber a judíos soviéticos y etíopes, debido a su desacuerdo con la política de reasentamientos de Israel. Al poner su prestigio en juego en la moratoria, Bush usó un lenguaje destemplado que inflamó las pasiones y provocó ansiedad en la comunidad judía de que hubiera un brote de antisemitismo.

Aunque catalogado con frecuencia como el presidente más pro israelí de la historia, Bill Clinton también criticó a Israel en numerosas ocasiones. El gobierno de George W. Bush tampoco se ha cohibido de criticar a Israel por acciones que considera contrarias a los intereses de EE.UU., pero por lo general ha sido más reservado en sus declaraciones públicas.

     Fuente:
     Extracto del libro Mitos y Realidades de la Jewish Virtual Library.


martes, 29 de julio de 2014

Para salvar a los palestinos hay que erradicar a Hamás.

Por Carlos Alberto Montaner
 El Ejército israelí no debería abandonar Gaza sin antes descabezar a la cúpula de Hamás y a sus cuadros intermedios (en el sentido figurado del término, claro), hasta el punto en que la organización terrorista no pueda revitalizarse. 
 
terroristas-hamas

Destruir los misiles y los túneles es una labor conveniente, pero provisional. Antes de un año los misiles habrán sido reemplazados por otros más letales y precisos, existirán nuevos túneles y la violencia resurgirá, probablemente más virulenta.

El problema es Hamás. Es el problema de los israelíes y de los gazatíes. Sus fanáticos suicidas, a lo largo de los años, han cometido 72 atentados y matado a 1.410 judíos, incluidos 96 niños. Pero también han asesinado o ejecutado a centenares de palestinos vinculados a Al Fatah, la organización que gobierna la Autoridad Palestina en Cisjordania.

Al Fatah también tiene las manos manchadas de sangre, pero es Hamás la que ha segregado una extraña filosofía de la muerte. En el artículo 8 de su carta fundacional, divulgada el 18 de agosto de 1988, lo dice claramente: Alá es su meta; el apóstol, su modelo; el Corán, su constitución; la yihad, su camino, y la muerte sobre el camino de Dios, la más eminente de sus expectativas.

Matar y morir son motivos de goce en esta extraña cofradía del horror. Enviaron miles de cohetes contra Israel para provocar la reacción del Estado judío. Querían que el poderoso ejército vecino les causara bajas. Por eso utilizaban escudos humanos, escondían los misiles y las armas en las escuelas y hospitales y amenazaban a los civiles cuando huían de la zona de combate.

Israel hace bien en defender a su pueblo –incluido ese 18% de árabe-israelíes–, pero, aunque no sea ése el propósito, la lucha contra Hamás beneficiará mucho más a los palestinos, rehenes de esta delirante banda de fanáticos religiosos. ¿Qué puede desearle, realmente, cualquier gazatí sensato a una organización que lleva tanto dolor a sus hogares?

No es la primera vez que liquidar a un enemigo con esas características acaba por favorecer a la sociedad de la que éste proviene.

Un ejemplo extraordinario es Japón. En mayo de 1945 los alemanes se habían rendido, pero los japoneses seguían tercamente en pie de guerra. En Washington ya gobernaba Harry S. Truman y le pidieron al profesor William Shockley una prospección matemática sobre el costo en vidas humanas de una hipotética invasión de Japón, semejante a la que desalojó del poder al nazismo.

Shockley, quien ganara el Premio Nobel en 1956 por la invención del transistor, regresó con una predicción sombría: los norteamericanos, a juzgar por la historia, tendrían que matar entre 5 y 10 millones de japoneses, mientras los estadounidenses sufrirían de 1,4 a 4 millones de bajas, las vidas de 800.000 soldados incluidas.

Truman se tomó en serio los cálculos de Shockley. En julio de 1945 Estados Unidos probó muy satisfactoriamente la primera bomba atómica. Washington se apresuró a advertir a los japoneses de que debían rendirse o serían víctimas de un arma terrible. No le hicieron caso. El 6 de agosto los norteamericanos lanzaron el primer artefacto sobre Hiroshima. Murieron, súbitamente, unas 150.000 personas y la ciudad fue pulverizada. El 9 de agosto le tocó a Nagasaki. Fueron carbonizados unos 80.000 japoneses. El día 15 Japón se rindió.

Fue algo terrible, pero la barbarie atómica, de la que el mundo quedó justamente espantado, al costo de 230.000 muertos, ahorró a los japoneses 10 millones de cadáveres, mientras los norteamericanos salvaron 800.000 vidas. Unos años más tarde, con sus virtudes sociales y la ayuda estadounidense, los japoneses estaban a la cabeza del mundo y las ciudades destrozadas habían renacido espléndidamente de las cenizas.

Espero que nadie piense que defiendo el uso de bombas atómicas para acabar con Hamás. Deploro las guerras y creo que las armas nucleares deberían prohibirse, pero sostengo que es muy importante salvar vidas árabes e israelíes.

No tengo idea de cuántos árabes o israelíes conservarán la vida si Hamás deja de existir, pero supongo que serán muchas decenas de millares. Por otra parte, será mucho más fácil crear un Estado palestino junto a Israel. Parece que Al Fatah está dispuesto a intentarlo, pero Hamás se le interpone. Si quieren la paz en el Medio Oriente, no queda más remedio que liquidar a Hamás. Ése es el camino de la esperanza.



28/07/2014 en EL MEDIO.
http://elmed.io/para-salvar-a-los-palestinos-hay-que-erradicar-a-hamas/


domingo, 27 de julio de 2014

MITOS Y REALIDADES. #183. La política norteamericana del Oriente Medio.

MITO:
«Los Estados Unidos favorecieron a Israel a costa de los árabes en 1948 debido a las presiones del cabildeo judío».


REALIDAD:
Truman apoyó el movimiento sionista porque creía que la comunidad internacional estaba obligada a cumplir la promesa de la Declaración de Balfour y porque creía que era la acción humanitaria que atenuaría la situación de los sobrevivientes judíos del Holocausto. Él no creía que los derechos de los árabes deberían ser ni resultarían menoscabados. Una idea de su actitud se desprende de un comentario que hizo respecto a las negociaciones sobre las fronteras del estado judío:

Toda la región espera ser desarrollada, y si se manejara de la misma manera que desarrollamos la cuenca del río Tennessee, podría sostener de 20 a 30 millones de personas más. Abrir la puerta a esta clase de futuro sería ciertamente la gestión constructiva y humanitaria que (habría que) hacer, y también redimiría las promesas que se hicieron en la época de la segunda guerra mundial.

 
   Harry Truman.

El público norteamericano apoyó la política del presidente. Según encuestas de opinión pública, el 65 por ciento de los norteamericanos respaldó la creación de un estado judío. Sólo durante el tercer trimestre de 1947, 62.850 tarjetas, 1.100 cartas y 1.400 telegramas inundaron la Casa Blanca, la mayoría de ellos instando al presidente a usar la influencia norteamericana en las NACIONES UNIDAS.


Este apoyo público se reflejó en el Congreso donde, en 1922, se aprobó una resolución respaldando la Declaración de Balfour. En 1944, ambos partidos pidieron la restauración del Estado judío y, en 1945, el Congreso adoptó una resolución semejante.


   Truman con David Ben Gurión.

Más que rendirse a las presiones, Truman tendió a reaccionar negativamente al «cabildeo judío». Se quejaba en repetidas ocasiones de estar siendo presionado y habló de poner la propaganda de los judíos en una pila y encender un fósforo. En una carta al representante Claude Pepper, Truman escribió: «si no hubiera sido por la injustificada insistencia de los sionistas, habríamos tenido el asunto arreglado hace año y medio». Ésta es difícilmente la actitud de un político demasiado preocupado por los votos judíos.


     Fuente:
     Extracto del libro Mitos y Realidades de la Jewish Virtual Library.