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sábado, 2 de enero de 2021

Breaking the Silence’s Report on Roads in the Territories Is Misleading and Blatantly Partisan



Institute for Contemporary Affairs

Founded jointly with the Wechsler Family Foundation

Vol. 20, No. 27
  • The Israeli organization “Breaking the Silence” (BtS) published a study in December 2020 highly critical of Israel’s transportation infrastructure projects in the West Bank. However, the study ignores the relevant provisions in the Oslo Accords signed by the PLO and Israel.
  • This study is meant to delegitimize Israel’s presence in the territories and undermine an agreed negotiation process. It cannot be divorced from those international and national non-governmental organizations and member states of the European Union that advocate an identical hostile political line to Israel

lunes, 5 de octubre de 2020

La ONU anula la resolución que condenaba el sionismo como una forma de racismo


La Asamblea General de las Naciones Unidas revocó anoche por abrumadora mayoría la resolución que desde 1975 declaraba el sionismo como una forma de racismo. Promovida por Estados Unidos y apoyada por 85 países, la decisión constituye un triunfo para Israel. Anoche se esperaba un gesto de gratitud israelí -en forma de flexibilidad diplomática- para extraer del estancamiento las negociaciones entre árabes e israelíes que se celebran en Washington, la segunda fase del histórico proceso de Madrid.

Con una escueta resolución que mereció 111 votos a favor, 25 en contra y 13 abstenciones, la Asamblea General de la ONU eliminó de un plumazo la controvertida resolución 3379 del 10 de noviembre de 1975.La primera voz de alarma por la decisión de la ONU fue la del representante libanés Jalíl Makkaui, quién deploró lo que interpretó como una maniobra que va en detrimento de la. causa árabe en general y de la palestina en particular.

"La aprobación de la nueva resolución que elimina la 3379", dijo, "no sólo aumentará el apetito de los extremistas israelíes, empeñados en aplicar su política de anexión, sino que inflamará las pasiones de aquellos árabes que ven el actual

domingo, 2 de agosto de 2020

Soberanía en las áreas de Cisjordania de Judea y Samaria: hitos históricos y legales que construyen el caso

Participantes en la Conferencia de San Remo tras la aprobación de la resolución del 25 de abril de 1920, que incorporó la Declaración Balfour de 1917. Foto de izquierda a derecha: el embajador de Japón Keishiro Matsui, el primer ministro británico Lloyd George, el secretario de Estado británico Lord Curzon, el diplomático francés Philippe Berthelot, el presidente francés Alexandre Millerand, el italiano Vittorio Scialoja y el primer ministro italiano Francesco Saverio Nitti. (Foto: Wikipedia)

El tema de los derechos del pueblo judío y del Estado de Israel bajo el derecho internacional en las áreas de Judea y Samaria en Cisjordania involucra una red compleja y extensa de asuntos históricos, legales, militares y políticos.


El pueblo judío tiene reclamos históricos en Judea y Samaria

Los reclamos de soberanía de Israel con respecto a las áreas de Judea y Samaria en la Ribera Occidental no se originaron

domingo, 29 de marzo de 2020

Yasser Arafat, el sanguinario “Premio Nóbel de la Paz”


Durante la última semana de su vida, cobró un particular impulso la cuestión de, si su inminente desaparición estaba siendo causada por el SIDA, probablemente contraído, según informes filtrados de inteligencia extranjera, por su orgiásquico y omnívoro apetito sexual. Esto es como si, después de tres cuartos de siglo de megalo-sadismo, fueran necesarios indicios adicionales de la palpitante depravación de Yasser Arafat. Y así, evidentemente, fue. Así, la reflexión sobre su vida, un emblema distintivo del triunfo del terror y el fraude de fines del siglo XX sobre la seguridad y la razón, es tan instructiva en nuestros tiempos.


La vida de un matón

sábado, 21 de marzo de 2020

La cuestión de Palestina y el Consejo de Seguridad


En virtud de la Carta, de las Naciones Unidas, el Consejo de Seguridad tiene la responsabilidad primordial del mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales. 

Desde 1948, el Consejo se ha ocupado de la situación en Oriente Medio y la cuestión palestina en numerosas ocasiones. 

Cuando ha habido enfrentamientos armados, ha exhortado al cese de las hostilidades o lo ha ordenado. También ha enviado observadores militares , y ha desplegado fuerzas de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas en la región. 

miércoles, 26 de febrero de 2020

Finalmente, un plan de paz que toma en serio la Resolución 242

La propuesta de Medio Oriente de la administración Trump es el primer intento real de darle a Israel lo que esa resolución prometió hace más de 50 años: fronteras que no solo se reconocen, sino que son seguras.


Desde que la administración Trump publicó su plan de paz en Medio Oriente, los críticos han afirmado vociferantemente que «viola las resoluciones de la ONU» y «desafía muchos de los parámetros acordados internacionalmente» que guían la construcción de la paz desde 1967. Nada podría estar más lejos de la verdad. De hecho, este es el primer plan que realmente se relaciona seriamente con el documento que cada plan cita como base para esos parámetros: la Resolución 242 del Consejo de Seguridad de la ONU.

sábado, 14 de diciembre de 2019

Rechazar el mito de la «Palestina ocupada»

Una mirada cercana a la historia de la región y al derecho internacional relevante arroja dudas significativas sobre el dogma de los "territorios ocupados". Y sin una ocupación, el caso legal contra los asentamientos se derrumba.


El secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, anunció el lunes que Estados Unidos ya no considera que los asentamientos de Israel en Cisjordania sean incompatibles con el derecho internacional. Este cambio de política se produce a raíz de la decisión de la semana pasada del Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas (TJCE), loablemente criticado por la administración Trump, que sostiene que las etiquetas de los alimentos producidos en los asentamientos israelíes deben informar adecuadamente a los consumidores de la UE de su origen en «territorio ocupado». 

viernes, 29 de marzo de 2019

EVELYN GORDON: By recognizing the Golan, Trump revives the idea that aggression shouldn’t be cost-free

International law used to distinguish between offensive and defensive wars. But modern interpretations have eliminated this distinction, and thereby ended up rewarding aggression.


(March 27, 2019 / JNS) When U.S. President Donald Trump recognized Israeli sovereignty over the Golan Heights, foreign-policy experts keened in chorus that he was destroying a fundamental principle of the world order: that territory can’t be acquired through force. Let’s hope they’re right—because that principle, far from deterring aggression, actually rewards it.

domingo, 16 de septiembre de 2018

Resoluciones de la ONU sobre el conflicto árabe-israelí


Son numerosas las resoluciones de Naciones Unidas que afectan al conflicto árabe-israelí, emitidas tanto por el Consejo de Seguridad como por la Asamblea General. Las resoluciones de la Asamblea son no vinculantes; las resoluciones del Consejo de Seguridad se han dictado en virtud del Capítulo VI de la Carta de las Naciones Unidas, siendo el Capítulo VII prácticamente el único que permite la adopción de resoluciones vinculantes, en interpretación literal de la Carta. Sin embargo, la Corte Internacional de Justicia, en una opinión consultiva no vinculante (pero que, como todas las resoluciones de la CIJ, es jurisprudencia internacional1 ) acerca de Namibia, de 21 de junio de 1971, interpretó que, conforme a los artículos 24,2 y 25 de la Carta, el Consejo de Seguridad tiene poderes generales, por lo que éste puede adoptar decisiones obligatorias al margen del Capítulo VII (véanse párrafos 108 y ss. de la opinión, especialmente el 113). Sin embargo, muchos expertos legales y diferentes personas y organismos, interpretando literalmente la Carta, tienen la opinión, de nulo valor jurídico, de que estas resoluciones del Consejo de Seguridad, al adoptarse al margen del Capítulo VII, no tienen carácter vinculante.2

miércoles, 18 de enero de 2017

El histórico sesgo anti-Israel de Francia

Foto: Gobierno de Francia

Tsilla Hershco *
La “iniciativa de paz”, lanzada anteriormente en París el 3 de junio de 2016, fue acompañada por una impresionante exhibición de fanfarria diplomática francesa, pero la declaración final no coincidió con las aspiraciones declaradas de sus creadores de formular parámetros para las cuestiones centrales del conflicto (fronteras, los refugiados) y fijar un calendario rígido para la consecución de un acuerdo israelí-palestino.

Francia siguió comprometida con la iniciativa. Ha creado grupos de trabajo para discutir los temas centrales y ha ideado incentivos económicos para acercar a las partes a la mesa y, en última instancia, a un acuerdo. Realizó otra conferencia el 15 de enero de 2017, con cerca de setenta estados presentes.

París parece estar obsesionado con su papel diplomático como mediador en este conflicto. Igualmente, se fija en atenerse a lo que considera la única fórmula posible para la resolución: dos estados, que vivan uno al lado del otro en paz dentro de las fronteras de 1967. Esta fórmula permite ligeros intercambios territoriales y etiqueta a Jerusalén Este como la capital palestina.

Los franceses no son tímidos al alardear de su supuesto éxito en la promoción del apoyo diplomático internacional a la solución de dos Estados, alegando que su iniciativa de paz puede potencialmente reanudar el proceso de paz y contribuir a la seguridad de Israel, los palestinos e incluso toda la región.

La Autoridad Palestina, pero no Hamás, ha apoyado calurosamente la iniciativa. Esperaba que siga la línea establecida en la Resolución 2334 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y el discurso de diciembre de 2016 del Secretario de Estado estadounidense John Kerry, que condenó los asentamientos israelíes en Judea y Samaria. Israel se opuso a la iniciativa, alegando que el diálogo directo entre las dos partes en el conflicto, sin condiciones previas, es la única manera de llegar a un acuerdo. Jerusalén también sostiene que y sólo Israel debe ser encargado de asegurar su propia seguridad. Israel no confía en la iniciativa francesa.

El histórico sesgo pro-palestino de Francia

En un documento de nueve puntos que presenta su posición sobre el conflicto, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Francia (el Quai d’Orsay) subraya que “Francia es un amigo tanto de Israel como de Palestina”. Esta frase refleja la ambición francesa de desempeñar un papel influyente al servir como intermediario imparcial. Sin embargo, durante los casi cincuenta años que siguieron a la guerra de 1967, Francia ha demostrado una y otra vez su sesgo pro-palestino.

En 1967, por ejemplo, Francia ya había adoptado su propia versión – aunque incorrecta – de la Resolución CSNU 242. Esta resolución pide la retirada israelí “de territorios ocupados en el reciente conflicto”, y no de “los territorios”, tal como aparece en el traducción al francés de la resolución. Durante el debate que precedió a la aprobación de la resolución, se aclaró que el retiro solicitado no incluía a todos los territorios. Además, la retirada solicitada está vinculada a otra cláusula que pide el fin de la beligerancia y el reconocimiento de que cada estado en la zona tiene el “derecho a vivir en paz dentro de límites seguros y reconocidos libres de amenazas o actos de fuerza.”

Curiosamente, los palestinos no fueron mencionados en la resolución, que contiene una cláusula que pide una solución justa del problema de los refugiados, que incluye a los refugiados judíos que huyeron de los estados árabes.

A lo largo de los años siguientes y hasta el presente, París ha iniciado movimientos diplomáticos o ha votado a favor de los palestinos, a pesar de sus perpetuos actos de terror contra los israelíes y repetidos llamamientos a la destrucción de Israel.

A modo de ejemplo, en noviembre de 1974, dos años después de la masacre de 11 atletas israelíes en Munich, Francia votó a favor de reconocer a la OLP como observador en la ONU.

En marzo de 1982, el presidente francés François Mitterrand fue el primer líder extranjero en declarar durante su discurso en la Knéset en Jerusalén que los palestinos tenían derecho a una patria propia. Hizo hincapié en su amistad con Israel y su derecho a la seguridad, y ofreció los “buenos oficios” de Francia en la mediación entre Israel y los palestinos.

En octubre de 2000, poco después del lanzamiento de la guerra palestina de terror, el presidente Jacques Chirac alentó a Yasser Arafat a no firmar un acuerdo mediado por Estados Unidos para poner fin a la violencia e insistió en la Comisión internacional de investigación que se investiguen las reacciones de Israel a los actos de terrorismo palestinos. En los años subsiguientes, París dirigió sus críticas principalmente hacia las medidas defensivas de Israel en lugar de los ataques terroristas palestinos.

En 2010, Francia elevó el estatus diplomático de la delegación palestina en París a una misión diplomática encabezada por un embajador que presenta sus credenciales al presidente francés. Dos años más tarde, París votó en apoyo de la iniciativa palestina unilateral en la Asamblea General de la ONU para que la Autoridad Palestina sea reconocida como un observador estatal de la ONU. Esta medida contradice numerosas declaraciones sobre el apoyo francés al diálogo directo israelí-palestino en lugar de movimientos unilaterales.

En 2014, durante la guerra de verano entre Israel y Hamás en Gaza, París declaró que Israel tenía el derecho de defender a sus ciudadanos de los cohetes de Hamás, sólo para revertir su posición tras las violentas manifestaciones de los musulmanes franceses. Fabius llegó incluso a calificar las operaciones militares de Israel, destinadas a proteger a los ciudadanos israelíes de los ataques con cohetes masivos de Hamás, como una masacre y pidió la imposición de una solución internacional.

Fabius también propuso un plazo para el reinicio del diálogo israelí-palestino, al final del cual Francia reconocería unilateralmente un Estado palestino. Esto eliminó cualquier incentivo que los palestinos pudieran haber tenido para mantener un diálogo que requeriría concesiones, particularmente en el tema de los refugiados.

En octubre de 2015, en respuesta a una oleada de ataques terroristas palestinos contra ciudadanos israelíes, Fabius pidió el estacionamiento de inspectores internacionales en Jerusalén. Esto podría interpretarse como un apoyo a la falsa acusación palestina de que Israel aspira a conservar el control de la mezquita de al-Aqsa. Era una reminiscencia del llamado histórico francés (antes de la creación de Israel y algunos años después) de designar a Jerusalén como un “Corpus Seperatum” para ser colocado bajo administración internacional.

Además, en octubre de 2016, Francia votó a favor de una resolución de la UNESCO que niega el vínculo histórico entre Israel y Jerusalén. Después de numerosas protestas, el gobierno se disculpó y describió la votación como un error. Sin embargo, siguió persiguiendo su línea anti-israelí y votó a favor de una resolución escandalosa en la Organización Mundial de la Salud que señaló a Israel por presuntos abusos de los derechos de salud en Cisjordania, Gaza y los Altos del Golán.

Como se mencionó, en diciembre de 2016, París votó a favor de la resolución 2334 del Consejo de Seguridad, que condena los asentamientos israelíes en Judea y Samaria como ilegales según el derecho internacional, en contraste con las declaraciones francesas a favor de un acuerdo negociado entre Israel y los palestinos.

París explica su activismo diplomático por la creación de un Estado palestino motivado por la creciente inestabilidad en Oriente Medio, que, según la opinión popular francesa, es causada por el conflicto israelí-palestino. También sostiene que los problemas derivados de ese conflicto son importados posteriormente a Francia en forma de deterioro de las relaciones entre las comunidades musulmana y judía.

Ambas conclusiones son erróneas. La inestabilidad en el Medio Oriente es causada por complejos factores sociales, económicos, políticos, religiosos y étnicos que no tienen ninguna conexión con el conflicto israelí-palestino. Además, la violencia de los musulmanes contra los judíos franceses se dispara esencialmente el proceso de radicalización islámica, así como por problemas sociales y económicos. Es ese factor el que ha producido un creciente apoyo al Estado Islámico y, en última instancia, a los horribles ataques terroristas que se han llevado a cabo en Francia.

El apoyo francés a los palestinos se puede atribuir más exactamente a la importancia tradicional que París atribuye a sus relaciones con los mundos árabe y musulmán. Además, el activismo diplomático de Francia refleja ciertas consideraciones electorales internas.

El presidente Hollande, cuya popularidad ha disminuido abruptamente, ha anunciado que no participará en las próximas elecciones presidenciales. Es probable que antes de que deje el cargo en mayo de 2017, Hollande quiera presentar algún tipo de logro para contrastar con sus fracasos en la política interna y la falta de éxitos significativos en la política exterior. Además, en vista de la incertidumbre con respecto a la política futura del presidente electo estadounidense, el gobierno francés quiso aprovechar una oportunidad en los últimos días antes de que Obama dejara el cargo.

Al final del día, la iniciativa de paz francesa es contraproducente, ya que endurece la posición negociadora palestina. El presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbás, declaró después de la conferencia de junio que la Autoridad Palestina exigía ahora la retirada total de Israel, incluida Jerusalén oriental. La iniciativa francesa también endurece la posición de los estados árabes con respecto a la solicitud de Israel de introducir cambios en la iniciativa saudí como una posible base para la resolución del conflicto.

La iniciativa francesa pone en peligro la seguridad de Israel. Ninguna fuerza o garantía internacionales pueden garantizar la seguridad de Israel, como se ha comprobado una y otra vez, y más recientemente en el caso de la FPNUL en el sur del Líbano. Pero la iniciativa también es peligrosa para la Autoridad Palestina, ya que Israel actúa como un amortiguador que mitiga la amenaza de su toma de posesión por Hamás. No menos importante, la iniciativa socava la propia lucha de Francia contra el terrorismo nacional e internacional, ya que transmite el mensaje de que la violencia y la incitación al terror son efectivas.

*Fuente: BESA Center



16/01/2017 en AURORA DIGITAL. 



viernes, 30 de diciembre de 2016

Evelyn Gordon: The UN Vote Mocks the Law

There’s only one sensible way to relate to last week’s UN Security Council Resolution 2334–as a document, to quote its own language, which has “no legal validity” and “constitutes a flagrant violation under international law.” The resolution, which deemed every Israeli home in East Jerusalem and the West Bank in violation of international law and designated both areas in their entirety as “occupied Palestinian territory,” contradicts every previous binding international document on the Arab-Israeli conflict, including previous Security Council resolutions. So if those previous documents had legal validity, then this one is a flagrant violation of settled international law. And if they didn’t have legal validity, but merely expressed the international mood of the moment, then the same goes for this one, too.

The first relevant document is the 1922 League of Nations Mandate for Palestine. It explicitly allocated all of what is today Israel, the West Bank and Gaza as a “Jewish national home,” stressed that none of this territory could “be ceded or leased to, or in any way placed under the control of, the Government of any foreign Power,” and authorized “close settlement by Jews on the land.” It also allocated what is now Jordan to the Jewish national home, but with an explicit proviso that Britain, the Mandatory power, could “postpone or withhold application” of the Mandate’s terms to that territory if it so chose. No such proviso attached to the rest of the territory; it was awarded to the “Jewish national home” permanently and unconditionally.

After the League of Nations dissolved, the various international guarantees it had conferred were explicitly preserved in Article 80 of the UN Charter. That provision states that nothing in the charter shall be construed “to alter in any manner the rights whatsoever of any states or any peoples or the terms of existing international instruments to which Members of the United Nations may respectively be parties.” Nor did the 1947 Partition Plan revoke this guarantee: It was adopted by the General Assembly, which under the UN’s own rules means it was nonbinding. It could have become a binding international treaty had both Jews and Arabs accepted it, but in fact, the Arabs rejected it.The next major development was UN Security Council 242. As I’ve noted before, this document was explicitly worded to allow Israel to keep parts of the territory it captured in the 1967 Six-Day War:

This resolution purposefully required an Israeli withdrawal only from “territories” captured in 1967, not “the territories” or “all the territories.” As Lord Caradon, the British UN ambassador who drafted 242, explained, “It would have been wrong to demand that Israel return to its positions of June 4, 1967, because those positions were undesirable and artificial.” America’s then UN ambassador, Arthur Goldberg, similarly said the two omitted words “were not accidental …. the resolution speaks of withdrawal from occupied territories without defining the extent of withdrawal.” This was equally clear to the Soviet Union and Arab states, which is why they unsuccessfully pushed to include those extra words.

This wording is also fully consistent with the 1922 Mandate and the Article 80 guarantee. The Security Council undoubtedly expected Israel to cede parts of the West Bank under some future peace deal; land for peace, after all, was the explicit policy of the Israeli government of that time. But by not defining the extent of the withdrawal, the resolution left open the possibility that Israel could satisfy its terms even without ceding an inch of the West Bank, by withdrawing instead from other captured territories. And in fact, Israel gave up over 90 percent of the territory it captured in 1967 just by withdrawing from Sinai in 1982.

Successive international agreements similarly preserve Israel’s claim to territory beyond the 1949 armistice line, aka “the Green Line” or “the pre-1967 border.” For instance, the 1949 armistice agreement with Jordan, which illegally occupied the West Bank and east Jerusalem from 1948-67, states explicitly that “no provision of this Agreement shall in any way prejudice the rights, claims, and positions of either Party hereto in the ultimate peaceful settlement of the Palestine question, the provisions of this Agreement being dictated exclusively by military considerations.” In other words, it fully preserves Israel’s claim to the West Bank. Moreover, it was witnessed by two senior UN officials, with copies sent to three different UN agencies, including the Security Council–the same Security Council that so cavalierly abrogated this UN guarantee last week.

Fast forward to the 1993 Oslo Accord, under which Israel voluntarily gave parts of the West Bank and Gaza to the Palestinians, and you still won’t find any sanctification of the 1949 armistice line. The accord explicitly lists “Jerusalem” and “settlements” as “issues that will be negotiated in the permanent status negotiations,” meaning Israel did not concede its claim to either east Jerusalem or any of the territory on which the settlements sit. This document was formally witnessed by the United States and Russia–two of the countries that blithely voted to abrogate its terms last week.

The 1995 Interim Agreement transferred additional territory to the Palestinians, but once again designated Jerusalem and the settlements as issues to be negotiated in final-status talks, thereby preserving Israel’s claims to them. This agreement also added several other witnesses, including Egypt and the European Union. Egypt is currently a Security Council member, as are three EU countries: France, Spain and Britain (which voted to leave the EU but hasn’t yet done so). So we’re now up to six Security Council members that voted last week to abrogate agreements they witnessed.

Not coincidentally, Resolution 2334 also treats Israel in a way no other UN member has ever been treated. As Eugene Kontorovich and Penny Grunseid wrote three months ago, the UN has never deemed any other state an “occupying power”–not Turkey in northern Cyprus, not Russia in Georgia or Crimea, not Armenia in Azerbaijan, etc. Yet those countries actually are occupying other countries’ territory. Israel, in contrast, is “occupying” territory that never belonged to any other country (no state of “Palestine” ever existed at any point in human history) and to which it has the strongest claim under international law.

In short, Resolution 2334 violates previous League of Nations and Security Council decisions; it violates signed agreements witnessed by the very states that voted for it; it violates a fundamental principle of all law by setting one standard for Israel and another for the rest of the world. As such, there’s only one possible way for anyone who actually cares about “international law” to treat it–as having “no legal validity” whatsoever.

Originally published in Commentary on December 29, 2016


29/12/2016 by EVELYN GORDON. 



jueves, 23 de octubre de 2014

MITOS Y REALIDADES. #248. Los asentamientos.

MITO:
«Israel no tiene ningún derecho a estar en Cisjordania. Los asentamientos israelíes son ilícitos».


REALIDAD:

Los judíos han vivido en Judea y Samaria (Cisjordania) desde tiempos antiguos.


El único período en que a los judíos se les ha prohibido vivir en los territorios en las últimas décadas fue de 1948 a 1967 cuando estos territorios estuvieron bajo el gobierno de Jordania. Esta prohibición fue contraria al Mandato para Palestina adoptado por la Liga de las Naciones, que tomó medidas para el establecimiento de un estado judío, y que alentó específicamente «un completo asentamiento de judíos en la tierra».

Numerosas autoridades legales disputan la acusación de que los asentamientos son «ilegales». Stephen Schwebel, erudito en derecho internacional, apunta que un país actuando en defensa propia puede tomar y ocupar territorio cuando sea necesario para protegerse. Schwebel observa también que un estado puede exigir, como condición para su retirada, medidas de seguridad concebidas para garantizar que sus ciudadanos no volverán a ser amenazados desde ese territorio.
   Stephen Schwebel

Según Eugene Rostow, ex subsecretario de Estado para asuntos políticos en el gobierno de Johnson, la resolución 242 le da a Israel el derecho legal para permanecer en Cisjordania. La resolución, hacía notar Rostow, «le permite a Israel administrar los territorios» que adquirió en 1967 «hasta que “una paz justa y duradera se logre en el Oriente Medio”».



     Fuente:
     Extracto del libro Mitos y Realidades de la Jewish Virtual Library.


martes, 7 de octubre de 2014

MITOS Y REALIDADES. #237. El proceso de paz.

MITO:
«El plan de paz de la Liga Árabe del 2002 representa una nueva visión dramática en la cual los árabes, por primera vez, abandonan sus demandas maximalistas».





REALIDAD:
Abdula, el príncipe coronado saudita, presentó un proyecto de paz que fue subsecuentemente revisado y adoptado por la Liga Árabe como una iniciativa de paz que le ofrecía a Israel «relaciones normales» a cambio de que se retirara a las fronteras de 1967 y resolviera el problema de los refugiados palestinos.




«Hay algunos que han instado, como una sola y simple solución, un inmediato regreso a la situación como estaba el 4 de junio… esto no es una receta para la paz, sino para renovadas hostilidades».   Presidente Lyndon Johnson.


De hecho, la «nueva» iniciativa no es nada más que una redefinición de la interpretación árabe de la resolución 242 de las NU. El problema es que la 242 no especifica lo que, conforme al plan de paz, Israel debe hacer. La resolución pide que Israel se retire de territorios ocupados durante la guerra, no de «todos» los territorios, a cambio de la paz. De hecho, los delegados árabes cabildearon para que la palabra «todos» fuese incluida en la resolución y esta idea fue rechazada.

Además, la resolución 242 también dice que cada estado tiene el derecho a vivir dentro de «fronteras seguras y reconocibles», lo que todos los analistas militares han interpretado que significan las fronteras de 1967 con modificaciones que garanticen la seguridad de Israel. Incidentalmente, la resolución no establece prioridades, sino más bien que son principios iguales. Israel no tiene ninguna obligación a retirarse antes de que los árabes se avengan a vivir en paz.

El plan árabe pide que Israel se retire de las Alturas de Golán. El gobierno israelí ha ofrecido retirarse de la mayor parte, si no de todo el Golán, a cambio de un acuerdo de paz; sin embargo, el presidente sirio Bashar Assa no ha estado hasta ahora dispuesto a negociar en modo alguno con Israel.

La demanda de que Israel se retire del «resto de los territorios libaneses ocupados en el sur de Líbano» no es sólo ingenua, sino que contradice la conclusión de NU de que Israel ha cumplido completamente con su obligación de retirarse del territorio libanés.

Mapa de Palestina de la Autoridad de Palestina.

La iniciativa árabe también pide una solución justa para el problema de los refugiados palestinos en base a la resolución 194 de la Asamblea General de NACIONES UNIDAS que no es de obligatorio cumplimiento. En la actualidad, la UNRWA dice que 3,9 millones de palestinos son refugiados. La población actual de Israel es de aproximadamente 6 millones, 5 millones de los cuales son judíos. Si todos los palestinos regresaran, la población sería de casi 10 millones, y la proporción de judíos y árabes palestinos sería de aproximadamente 5-5.

Dada la más alta tasa de natalidad árabe, Israel no tardaría en dejar de ser un estado judío y de facto se convertiría en un segundo Estado palestino (junto con el que se espera sea creado en Cisjordania y la Franja de Gaza). Esta fórmula suicida ha sido rechazada por Israel desde el fin de la guerra de 1948 y es totalmente inaceptable para los israelíes de hoy.

Israel ha convenido en permitir que algunos refugiados palestinos regresen por razones humanitarias y como parte de un plan de reunificación familiar.

Miles han regresado ya de esta manera. En el pasado, Israel ha expresado en repetidas ocasiones su disposición a aceptar hasta 100.000 refugiados como parte de una resolución sobre el problema. En efecto. Israel aceptó 140.000 refugiados desde los acuerdos de Oslo de 1993.

La exigencia árabe de que Israel acepte el establecimiento de un Estado palestino en Cisjordania y Gaza con Jerusalén Oriental como su capital ha sido parte de las negociaciones desde Oslo. Los líderes de Israel, incluido Sharón, han aceptado la idea de crear un Estado palestino en parte de esos territorios, e Israel incluso ha ofrecido concesiones sobre el status de Jerusalén, pero los palestinos los han rechazado todos.

Es también digno de notar que la mayoría de las naciones de la Liga Árabe no tienen ninguna razón para no estar en paz con Israel en la actualidad.

Israel no retiene ninguna parte de sus territorios y está más que dispuesto a hacer la paz con los miembros de la Liga. Varios miembros de la Liga ya habían comenzado a normalizar relaciones con Israel antes del último brote de violencia y su principal crítico era Arabia Saudita.

Para que el plan tenga alguna oportunidad de servir como un punto de partida para las negociaciones, los sauditas y otros miembros de la Liga Árabe tendrían que estar preparados para negociar directamente con Israel. El primer ministro israelí Ariel Sharón dijo incluso que él iría a la cumbre de la Liga Árabe a discutir el plan, pero no lo invitaron. Los sauditas también han sido invitados a ir a Jerusalén para discutir su propuesta, pero también han rechazado esta idea.





Fuente:
Extracto del libro Mitos y Realidades de la Jewish Virtual Library.