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lunes, 8 de septiembre de 2014

MITOS Y REALIDADES. #215. El proceso de paz.

MITO:
«La continua ocupación de Israel de territorio libanés es el único impedimento para la conclusión de un tratado de paz».


REALIDAD:

Israel nunca ha tenido intenciones hostiles hacia Líbano, pero se ha visto obligado a combatir como resultado de las caóticas condiciones en el sur de Líbano que les han permitido a los terroristas, primero de la OLP y ahora de Jezbalá, amenazar a ciudadanos en el norte de Israel. En 1983, Israel sí firmó un tratado de paz con Líbano, pero Siria obligó al presidente Amin Gemayel a renegar del acuerdo.

Israel retiró todas sus tropas del sur de Líbano el 24 de mayo del 2000. La retirada de Israel se llevó a cabo en coordinación con las NU, y según las NU, constituía el cumplimiento israelí de sus obligaciones conforme a la resolución 425 del Consejo de Seguridad. Sin embargo, Jezbalá y el gobierno libanés insisten en que Israel retiene territorio libanés en un pedazo mayormente deshabitado que se conoce por las Granjas de Seba. Este reclamo le brinda a Jezbalá el pretexto de continuar sus ataques contra Israel. Sin embargo, los israelíes sostienen que ése es un territorio capturado a Siria.

Dado el control de facto que ejerce Siria sobre Líbano, Siria no permitirá que el gobierno libanés negocie una paz con Israel hasta que se resuelva su diferendo sobre las Alturas de Golán. Una vez que Israel y Siria lleguen a un acuerdo, la expectativa es que Líbano no tardaría en hacerlo después.

     Fuente:
     Extracto del libro Mitos y Realidades de la Jewish Virtual Library.


domingo, 24 de agosto de 2014

MITOS Y REALIDADES. #204. La política norteamericana del Oriente Medio.

MITO:
«Agrupaciones como Jezbalá, la Yijad Islámica, Hamás y el FPLP debían excluirse de la guerra de EE.UU. contra el terrorismo porque ellos son “combatientes por la libertad” y no terroristas».


REALIDAD:
Cuando Estados Unidos declaró la guerra a los terroristas y a las naciones que les dieran albergue después del 11 de septiembre, los estados árabes y sus simpatizantes arguyeron que muchas de las organizaciones que incurrían en acciones violentas contra los norteamericanos y los israelíes no debían convertirse en objetivos de la nueva guerra norteamericana porque ellos eran «combatientes por la libertad» más que terroristas. Éste ha sido el mantra de los terroristas mismos, que pretenden que sus acciones son formas legítimas de resistencia a la ocupación israelí.

«Uno no puede decir que hay buenos terroristas y que hay malos terroristas».   
 Condoleezza Rice, Asesora de Seguridad Nacional de EE.UU.

 

Este argumento es profundamente falaz. Primero, los enemigos de Israel racionalizan cualquier ataque como legítimo debido a los pecados reales o imaginarios cometidos por los judíos desde el comienzo del siglo XX. En consecuencia, el bloque árabe y sus partidarios en las Naciones Unidas han tenido éxito en bloquear cualquier condena de cualesquier ataques terroristas contra Israel. Por el contrario, habitualmente auspician resoluciones criticando a Israel cuando éste toma represalias.



Segundo, en ninguna otra parte del mundo el asesinato de hombres, mujeres y niños inocentes se considera una «forma legítima de resistencia». La larga lista de crímenes nefandos incluye francotiradores disparándoles a bebés, terroristas suicidas volándose en pizzerías y discotecas, secuestradores tomando rehenes y matándolos, e infiltrados asesinando a atletas olímpicos. Jezbalá, Yijad Islámica, Hamás, el FPLP y buen número de otras organizaciones, la mayoría de ellas palestinas, se han dedicado a estas actividades durante décadas y rara vez han sido condenadas o llevadas ante la justicia. Todas ellas pueden clasificarse como agrupaciones terroristas según la propia definición del gobierno de EE.UU.: «Terrorismo es el uso ilegal de fuerza o violencia contra personas o propiedades para intimidar o ejercer coerción contra un gobierno, la población civil o cualquier segmento de la misma, en la promoción de objetivos políticos o sociales» —y por tanto deben ser blanco de los empeños de EE.UU. de privarlos de sostén económico, eliminar a sus líderes y llevarlos ante la justicia.

En el caso de las agrupaciones palestinas, no hay ningún misterio respecto a quiénes son los líderes, de dónde proviene su sostén económico y qué naciones los amparan. Algunas organizaciones caritativas norteamericanas han sido asociadas al financiamiento de algunos de estos grupos y Arabia Saudita, Siria, Líbano, Irak, Irán y la Autoridad Palestina los protegen y económica o logísticamente los sostienen.


     Fuente:
     Extracto del libro Mitos y Realidades de la Jewish Virtual Library.


martes, 10 de diciembre de 2013

MITOS Y REALIDADES. #82. Israel y Líbano.

MITO:
«Los sirios y los libaneses han tratado bien a los soldados israelíes capturados y han permitido a la Cruz Roja que los visite».


REALIDAD:
Líbano y Siria habitualmente han maltratado a los soldados israelíes que han capturado. Es difícil para Israel obtener cualquier información acerca de sus soldados y los libaneses y sirios usualmente le han negado permiso a la Cruz Roja para visitar a sus prisioneros de guerra. Además, hasta los cadáveres de los israelíes muertos en combate con frecuencia son mantenidos como rehenes en un esfuerzo por usarlos como elementos de negociación. Por ejemplo, en septiembre de 1991, Israel liberó a cerca de 100 libaneses chiítas prisioneros a cambio de los restos de cuatro soldados israelíes muertos en Líbano.

El piloto Ron Arad se estrelló en 1986 y fue capturado por terroristas chiítas. Israel ha ofrecido liberar cientos de prisioneros libaneses a cambio de información sobre Arad, pero Jezbalá ha rehusado cooperar y a Arad se le ha dado como «desaparecido en acción» desde entonces.
   Ron Arad.

El 7 octubre del 2000, tres soldados israelíes —el sargento Adi Avítan, el sargento mayor Benyamin Avraham y el sargento mayor Omar Sawaid— fueron secuestrados por Jezbalá. Los capturaron mientras patrullaban el lado sur israelí de la frontera israelí-libanesa. El 16 de octubre, el Secretario General de Jezbalá anunció que su organización tenía retenido a un ciudadano israelí, Elhanan Tenenboim, que se creía que había sido secuestrado mientras estaba en un viaje privado de negocios en Europa.

Los cuatro israelíes fueron mantenidos incomunicados por Jezbalá. Los captores negaron al Comité Internacional de la Cruz Roja y otras partes permiso para visitarlos. El 1 de noviembre del 2001, en base a una nueva información de sus servicios de inteligencia, el rabino Israel Weiss, del ejército israelí, declaró muertos a los soldados. Sus restos no han sido recobrados aún. Tenenboim sigue secuestrado.


     Fuente:
     Extracto del libro Mitos y Realidades de la Jewish Virtual Library.


domingo, 8 de diciembre de 2013

MITOS Y REALIDADES. #80. Israel y Líbano.

MITO:
«Siria ha hecho todo lo posible para prevenir que los terroristas de Líbano amenacen la paz regional».


REALIDAD
:
Jezbalá recibe ayuda económica y armas de Irán, usualmente vía Damasco. Jezbalá —que inicialmente se limitaba a lanzar ataques con cohetes Katyushas al norte de Israel y a emboscar a soldados israelíes en la zona de seguridad— en los últimos años ha incrementado sus ataques contra civiles israelíes.

El ejército libanés respaldado por Siria aún está por emprender alguna acción contra Jezbalá, o contra otras organizaciones terroristas, tales como el Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP), el Comando General del Frente Popular para la Liberación de Palestina (CG-FPLP) o el Frente Democrático para la Liberación de Palestina (FDLP), que tienen bases en el valle de Beka en el Líbano oriental.
 


De hecho, Siria les ha brindado apoyo incondicional a estas organizaciones. Siria utiliza esos territorios para mantener un nivel de violencia contra Israel y presionar a los israelíes a negociar sobre las Alturas de Golán. Al preguntarle a Hafez Assad sobre su apoyo a organizaciones terroristas como Jezbalá, éste respondió que ellos eran realmente «patriotas y militantes que luchaban por la libertad e independencia de su país.. .tales personas no pueden ser llamados terroristas».


     Fuente:
     Extracto del libro Mitos y Realidades de la Jewish Virtual Library.


jueves, 5 de diciembre de 2013

MITOS Y REALIDADES. #79. Israel y Líbano.


MITOS:

«Siria ha sido una fuerza en pro de la estabilidad y el bien en el Líbano. Siempre ha respetado la soberanía y la independencia de Líbano».



REALIDAD:

Damasco tiene una larga y sangrienta historia de intervención en el Líbano, y no ha ocultado sus esperanzas de convertir a su vecino más débil en parte de Siria. Desde la creación de Líbano contemporáneo en 1920, «la mayoría de los sirios nunca han aceptado el Líbano moderno como un estado soberano e independiente». El estallido de la guerra civil libanesa en 1975 le dio a Damasco la oportunidad de afirmar su creencia de que el Líbano y Siria constituían una sola entidad.


En 1976, Siria intervino en la guerra civil libanesa en favor de los cristianos de Líbano. Para 1978, Damasco había cambiado de bando, y apoyaba a una coalición izquierdista de palestinos, drusos y musulmanes contra los cristianos. Finalmente, las tropas sirias ocuparon dos tercios de Líbano. El emplazamiento de baterías tierra-aire de Siria en el Líbano, y su política de permitir a la OLP y a otros grupos terroristas que atacaran a Israel desde allí, ayudó a detonar la guerra de Líbano de 1982.

 

Durante la primera semana de la «Operación Paz para Galilea» iniciada por Israel en junio de 1982, las tropas sirias entablaron batallas con las tropas israelíes. Los israelíes destruyeron o averiaron 18 de las 19 baterías de misiles sirias y, en un día, derribaron 29 aviones de combate sirios Migs sin la pérdida de un solo avión. Siria e Israel evitaron confrontaciones por el resto de la guerra.

Sin embargo, Siria encontró otros medido para agredir a Israel. En 1982, los agentes sirios asesinaron al presidente electo Bashir Gemayel, que quería la paz con Israel. Dos años después, Siria obligó al presidente Amín Gemayel, hermano de Bashir, a rechazar un tratado de paz que él había firmado con Israel el año anterior.

Las actividades de Siria tenían por objetivo no sólo a Israel, sino también a Occidente. En abril de 1983, los terroristas de Jezbalá, operando desde territorio controlado por los sirios, bombardearon la embajada de EE.UU. en Beirut, matando a 49 personas e hiriendo a 120. Seis meses después,. los terroristas de Jezbalá lanzaron dos camiones cargados de explosivos contra los cuarteles próximos a Beirut de infantes de marina norteamericanos y franceses, atentado en el cual murieron 241 norteamericanos y 56 soldados franceses.

En 1985, los operativos de Jezbalá comenzaron a secuestrar a occidentales en las calles de Beirut y de otras ciudades de Líbano. Desde el comienzo, se hizo evidente que los sirios y sus colaboradores iraníes podían ordenar la liberación de los rehenes occidentales en cualquier momento. Por ejemplo, cuando un francés fue secuestrado en agosto de 1991, los sirios exigieron que fuera liberado. Y, al cabo de unos díás, así ocurrió.

La mayoría de los rehenes eran retenidos en el Valle de Beka o en los suburbios de Beirut. Ambas áreas estaban controladas por Siria. De 1985 a 1988, los milicianos chiítas de Ama¡, estrechamente alineados con Siria, mataron a cientos de civiles palestinos en ataques a los campamentos de refugiados.

En octubre de 1990, con la atención del mundo concentrada en Kuwait, las tropas sirias asaltaron en Beirut el baluarte del general insurgente cristiano Michel Aoun. Además de los muertos en batalla, aproximadamente 700 personas fueron masacradas.28 Con ese ataque relámpago, Damasco barrió el único foco que amenazaba su hegemonía en Líbano.

El 22 de mayo de 1991, el presidente libanés El as Hrawi viajó a Damasco a firmar un «Tratado de fraternidad, cooperación y coordinación» con el presidente sirio Hafez Assad. El acuerdo dice que Siria garantizará «la soberanía e independencia» de Líbano, aunque a Damasco se le permita mantener su ejército de ocupación en ese país.

Un atisbo de las verdaderas intenciones de Siria se desprenden de declaraciones hechas por el ministro de defensa Mustafá Tlas varias semanas antes de la firma del tratado. Tlas predijo que se lograría la unidad entre los dos países «pronto, o al menos en nuestra generación» Desde la firma del tratado, Siria ha ejercido un control más estricto sobre Líbano, suprimiendo violentamente todo lo que se oponga a su dominación.

      


     Fuente:
     Extracto del libro Mitos y Realidades de la Jewish Virtual Library.



lunes, 2 de diciembre de 2013

MITOS Y REALIDADES. #76. Israel y Líbano.

MITO:
«Las invasiones de Israel al Líbano en 1978 y 1982 demostraron las intenciones agresivas de Israel».


REALIDAD:
Israel ha procurado durante mucho tiempo una pacífica frontera norte. Pero la posición de Líbano como refugio de agrupaciones terroristas ha hecho esto imposible. En marzo de 1978, los terroristas de la OLP se infiltraron en Israel. Después de asesinar a un turista norteamericano que caminaba cerca de una playa israelí, secuestraron un autobús de civiles. Cuando las tropas israelíes interceptaron el autobús, los terroristas abrieron fuego. Un total de 34 rehenes murió en el ataque.

En respuesta, las fuerzas israelíes entraron en el Líbano y ocuparon las bases terroristas en la parte sur del país, desalojando a los terroristas de la frontera. Las FDI se retiraron después de dos meses, dejando que entraran las fuerzas de las NACIONES UNIDAS. Pero las tropas de NU fueron incapaces de evitar que los terroristas se volvieran a infiltrar en la región e introdujeran armas más nuevas y peligrosas. Fue este rearme el que condujo a la invasión de Israel de 1982.


Jerusalén ha reafirmado en repetidas ocasiones que Israel no ambiciona ni una sola pulgada de territorio libanés. Esta intención la confirma la retirada de Israel de Líbano en 1985. La pequeña fuerza israelí de 1.000 hombres, desplegada en una franja de territorio que se extiende por ocho millas en el sur de Líbano, protegía de un ataque a los pueblos y aldeas del norte de Israel. Israel también ha reiterado que se retiraría completamente de Líbano a cambio de una situación de seguridad estable en su frontera norte.

Israel retiró todas sus tropas del sur de Líbano el 24 de mayo del 2.000, poniéndole fin a una presencia militar de 22 años en el área. La retirada de Israel se llevó a cabo en coordinación con las NU, y según las NU, constituía el cumplimiento israelí de sus obligaciones conforme a la resolución 425 del Consejo de Seguridad (1978).

Israel esperaba que el gobierno libanés subsecuentemente emplazara su ejército a lo largo de la frontera sur para desarmar a los terroristas y mantener el orden, pero esto no ha ocurrido, pese a las críticas de los Estados Unidos, las NU e Israel. «Desde un cierto punto hacia el norte», dijo el ministro de defensa libanés Khalil Hrawi, «dictamos las reglas, y desde un cierto punto en el sur, no hay presencia de las fuerzas armadas, y los Jezbalá coordinan sus acciones consigo mismos» Por tanto, «Jezbalá sigue teniendo rienda suelta y amenazando la frontera norte de Israel».
   Khalil Hrawi.


     Fuente:
     Extracto del libro Mitos y Realidades de la Jewish Virtual Library.