Un avión de combate israelí lanza un misil aire-tierra durante una operación aérea, ilustrando el uso de munición de precisión en ataques contra objetivos estratégicos fuertemente defendidos. Imagen creada por Inteligencia Artificial.
Un ataque aéreo atribuido a Israel habría logrado destruir una batería del sistema de defensa antiaérea S-300 de fabricación rusa desplegada en territorio iraní.
La operación, ejecutada con el misil aire‑tierra Rampage (desarrollado por Israel Aerospace Industries [IAI] junto a Elbit Systems), marca un nuevo punto de inflexión en la confrontación indirecta entre ambos países y plantea interrogantes sobre la efectividad de los sistemas antiaéreos avanzados frente a municiones de precisión modernas.













