Las elecciones del pasado 23 de marzo han vuelto a dibujar un difícil panorama. Los israelíes optaron mayoritariamente por partidos de derecha, pero parece casi imposible conseguir formar un nuevo gobierno.
En los próximos días veremos infinidad de reuniones y declaraciones por parte de todos los partidos y de sus líderes. Saben muy bien que está en juego el futuro inmediato de Israel y también el de sus propios partidos. Cualquier paso en falso, puede tener terribles consecuencias y nadie quiere ser el culpable de unas quintas elecciones.
Los partidos se deben a las promesas realizadas en campaña y los anti-Bibi saben que pactar con él sería su suicidio, como así lo fue para el partido AZUL Y


