El pasado martes, Israel votó entre renovación y continuidad. El Primer Ministro Bibi Netanyahu enfrentó una nueva coalición opositora, liderada por el comandante (R) Benny Gantz, que prometió un gobierno más “eficiente y ético”. Sin diferencias de fondo con el gobernante Likud, se apuntó al desgaste del Premier y las acusaciones judiciales que enfrenta. El mosaico político emergente tras los comicios permite asegurar que será otra vez Netanyahu quien encabezará el próximo Gabinete.
Con Siria destrozada por la guerra civil, el Líbano co-gobernado por el partido islámico Hezbollah -más poderoso que el ejército nacional- y los palestinos enfrentados entre sí, la expectativa de paz se ve muy lejana. A ello se suma la agresiva política de Teherán intentando convertirse en la potencia regional dominante.
























