El Pentágono propone un plan para enviar 120.000 soldados a Oriente Próximo en caso de ataque iraní.
Un helicóptero en el USS Abraham Lincoln. / AFP
Hace ya más de una década, cuando las fuerzas estadounidenses ocupaban Irak y el Ejército israelí bombardeaba el Líbano durante la guerra contra Hizbulá del 2006, la entonces secretaria de Estado de Estados Unidos, Condoleezza Rice, presentó en Tel-Aviv un plan para crear "un nuevo Oriente Próximo". La idea de la Administración de Bush consistía en fomentar la inestabilidad con el uso de la violencia para forzar un realineamiento de fuerzas en la región que hundiera a Irán y sus aliados. "Lo que estamos viendo aquí son los dolores del parto de un nuevo Oriente Próximo", dijo Rice refiriéndose a la masiva destrucción causada en el Líbano. El plan nunca llegó a completarse porque Irán acabó siendo el actor más beneficiado del desastre de Irak, pero los ecos de aquella estrategia vuelven a resonar en la Casa Blanca.
























