Pedro Sanchez. Foto: Flickr.
La crisis diplomática entre España e Israel ha alcanzado su punto de ruptura más crítico hoy, tras la decisión del Gobierno español de retirar de forma permanente a su embajadora en Tel Aviv.
Este movimiento oficializa una fractura que se venía gestando desde el inicio de la guerra contra el régimen de Irán el pasado 28 de febrero y profundiza el aislamiento diplomático mutuo.
El Boletín Oficial del Estado (BOE) publicó ayer el decreto que termina oficialmente las funciones de la embajadora española. A partir de ahora, la misión diplomática en Tel Aviv quedará reducida al nivel de encargado de negocios, igualando el estatus de la embajada de Israel en Madrid (cuya embajadora fue retirada por Israel en mayo de 2024 tras el reconocimiento del “Estado de Palestina” por parte de España).
España se ha posicionado firmemente en contra de los ataques de la coalición liderada por EE. UU. e Israel en Irán, abogando por la desescalada regional. Desde septiembre de 2025, España mantiene una prohibición estricta para que barcos y aviones con armas destinadas a Israel utilicen sus puertos o espacio aéreo.
El ministro de Exteriores israelí, Gideon Sa’ar, calificó estas medidas de “antisemitas” y acusó a España este mes de “ponerse del lado de los tiranos” al oponerse a la ofensiva contra Teherán.
Esta retirada permanente coloca a España como el país de la Unión Europea con la postura más crítica hacia la estrategia militar del gobierno de Netanyahu y la administración Trump en el Medio Oriente.
La decisión llega en una semana donde la retórica ha escalado a niveles personales. Mientras el presidente Pedro Sánchez defiende la “autonomía estratégica de Europa” y la protección del derecho internacional, Israel sostiene que España está “premiando al terrorismo” y al régimen de los Ayatolás.
11/03/2026 en AURORA

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